Historia

Matilde, Colonia centenaria, forjada a partir del trabajo y ahínco de un puñado de inmigrantes suizos, españoles, italianos, alemanes y franceses, encontró en la agricultura y la ganadería su destino de trabajo. Y este pueblo eminentemente agrícola – ganadero, logró no solo cosechar la tierra, sino, además, y gracias a la creación del Molino Harinero, ver la transformación de las doradas espigas de trigo en la blanca harina, base del sustento diario: nuestro pan.

Por ello esta fiesta, que tiene un enorme arraigo emotivo en los habitantes del lugar, busca rescatar la importancia del ferrocarril como parte de su nacimiento como pueblo, pero también y fundamentalmente, valorar esta fuente de trabajo, ya centenaria, que le dio vida a Matilde.

No sólo pretendíamos organizar un evento que pudiéramos reclamar como propio, como netamente matildense, sino también valorar nuestro pasado inmigrante y molinero. Quisimos rescatar el sufrido trabajo de aquel inmigrante al roturar la tierra, reflejado hoy en las modernas máquinas e implementos agrícolas, como así también recordar el trabajo de quienes trituraron por primera vez en suelo matildense la semilla, para producir la blanca harina.
Hoy, a más de 130 años de que aquellos agricultores plantaran la semilla para fundar Matilde, podemos decir que gracias a Dios dio abundantes frutos, que se manifiestan en las pujantes instituciones e industrias que dan vida a la localidad, y con gran orgullo podemos mantener bien en alto el título de “Pueblo Rural”, en la provincia de Santa Fe, y abrir las puertas a todos aquellos que deseen visitarlo

Cuando el hombre le ganó la partida a la tierra
Así reza nuestra historia: “En el año 1981 se registra un hecho de real importancia en nuestro pueblo, la construcción del molino harinero, Molino Matilde S.A., ubicado al costado de las vías del ferrocarril, que comenzaba a surcar estas llanuras. Los pioneros Tancredi Laudi, los hermanos Gunziger y Peretti, el 10 de noviembre de 1892 dan inicio a las actividades, registrándose la primera venta bajo la marca “Italia””.

Por ello podemos decir orgullosos que esta colonia centenaria cuenta entre sus pujantes fábricas a la industria madre, aquella que transforma el fruto de la tierra en abundante oro blanco.

Y este año precisamente el Molino Harinero cumple sus 120º aniversario, hecho que no es menor teniendo en cuenta los vaivenes de las economías nacional e internacional. Industria que da vida al pueblo y es fuente de trabajo para casi un centenar de familias que se dignifican con el sudor de los brazos que producen la harina.

Así lo hacían nuestros abuelos y ello heredamos: la cultura del trabajo
Corría el 30 de junio del año 2007, día del obrero molinero argentino, y pudimos concretar un anhelo que nos posibilita mostrar a quienes nos visiten la totalidad del proceso productivo del trigo, desde su cosecha hasta la fabricación de la harina y su posterior transformación en pan. De esta manera los que se llegan hasta el Museo Histórico e Interactivo “Del Trigo al Pan”, único en su género a nivel nacional, pueden visualizar esta importante cadena farinácea, con la posibilidad de que sean ellos mismos quienes elaboren, en dichas instalaciones, el alimento básico del pan.

Un homenaje a la molinería argentina y a todos esos pueblos que nacieron y crecieron, como nosotros, gracias a esta industria tan milenaria, pero tan actual e indispensable para el desarrollo de la economía mundial. Ubicado en un edificio emblemático para la localidad, ya que en las primeras décadas del siglo pasado, funcionó allí un acopio de cereales, propiedad del sr. Spina y en un sector las aulas de carpintería de la escuela Nº 362, fundándose luego la cooperativa agrícola ganadera limitada de Matilde.
En él se encuentran las herramientas antiguas que usaban los primeros molineros para triturar el grano de trigo, las maquinarias panaderiles de la época y elementos del patrimonio de dichas actividades; mudos testigos del paso del tiempo que dan cuenta de la importancia de esta noble actividad.

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